Conoce el té Matcha
¿Qué es el té matcha?
El té matcha no es “té verde en polvo” y ya. Es el resultado de un proceso muy concreto que empieza semanas antes de la cosecha, cuando las plantas se cubren para crecer a la sombra. Ese detalle cambia todo: aumenta la clorofila (por eso el verde intenso) y suben ciertos aminoácidos, especialmente la L-teanina.
Tras la cosecha, las hojas se pasan por vapor para frenar la oxidación, se secan y se retiran tallos y nervaduras. Lo que queda se llama tencha, y es esa tencha la que se muele lentamente en molinos de piedra hasta lograr el polvo finísimo que asociamos a un buen matcha. Un molino tradicional produce, aproximadamente, 30–40 g por hora. Por eso el mejor te matcha no es “caro”: es tiempo, precisión y paciencia.
Un poco de historia
El matcha llegó a Japón desde China en el siglo XII, asociado a la práctica monástica. Con el tiempo, Japón lo convirtió en cultura: meditación, ceremonia del té y una forma de entender el cuidado de los detalles. Hoy conviven dos mundos: el matcha de uso culinario (perfecto para mezclar) y el ceremonial, pensado para beberlo solo. Si quieres disfrutar el sabor en su forma más pura, ahí entra el té matcha ceremonial.
¿Porqué tomar té Matcha?
Beneficios del té Matcha
Hay mucho “milagro” circulando. Preferimos ir a lo verificable y a lo que suele repetirse en la literatura científica:
Antioxidantes
Al consumirse la hoja entera molida, el aporte de catequinas suele ser mayor que en una infusión tradicional. Destaca el EGCG, uno de los compuestos más estudiados del té verde.
Energía más estable
El Te matcha japones contiene cafeína (la cantidad varía según producto y dosis), pero la presencia de L-teanina suele suavizar la sensación, haciendo la energía más sostenida para mucha gente. Por eso a quien le sienta mal el café, a veces le encaja mejor el Matcha te.
Enfoque sin “subidón”
La combinación cafeína + L-teanina se asocia a una sensación de atención más estable. No es magia, pero sí puede ser una alternativa interesante si buscas rendimiento sin nervios.
Periodicidad
Cada cuanto tiempo comprar té Matcha?
La duración del té matcha depende de la calidad y el uso que le des. Nuestro matcha ceremonial tiene un excelente rendimiento, a diferencia de otros de menor calidad que requieren más cantidad para lograr un buen sabor. Un formato de 100 gramos puede durarte entre 3 y 4 meses, mientras que el de 30 gramos suele rendir entre 20 y 30 días, dependiendo de la frecuencia con la que lo disfrutes. Aquí puedes comprar te matcha online al mejor precio!
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¿Cómo elegimos el mejor Matcha?
Preparar buen matcha es fácil: cuida la temperatura y la mezcla.
Cómo preparar té Matcha
Método tradicional con chasen
Necesitas:
1–2 g de Te matcha ceremonial (aprox. ½ cucharadita)
60–80 ml de agua a 70–80 ºC (nunca hirviendo)
Un chasen (batidor de bambú)
Un bol ancho
Opcional: tamiz y chashaku
Paso a paso:
Tamiza el té verde matcha en el bol para evitar grumos (merece la pena).
Añade un chorrito de agua caliente y empieza a batir. El movimiento no es circular: es en W o M, rápido y ligero, 15–20 segundos.
Cuando veas espuma fina y uniforme, está listo. Bébelo recién hecho: el Mejor té matcha se disfruta al momento.
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Té Matcha
Si has llegado hasta aquí buscando Te matcha, probablemente ya intuyes que no todo sabe igual. En Genbu Matcha la calidad no se “declara”: se comprueba. Probamos, comparamos y nos quedamos, de cada lote de té matcha ceremonial, con los que realmente destacan por su verde intenso, una textura finísima y ese umami limpio que esperas de un buen te verde matcha.
Si nunca has probado un té matcha japonés de verdad, la diferencia es clara. Cultivado en Japón y molido en piedra con métodos tradicionales, nuestro té matcha premium conserva matices que se diluyen en opciones más industriales. No es solo “tomar matcha”; es disfrutarlo.
Y sí: Comprar té matcha puede hacerse cuesta arriba con tantas etiquetas y supuestos “grados”. Por eso trabajamos directamente con productores japoneses que llevan generaciones dedicados a esto. Sin intermediarios, sin mezclas raras. Solo té de matcha puro, fresco y con información transparente sobre su origen, la cosecha y el proceso.
Preguntas frecuentes
El Té Matcha tiene aproximadamente 19–44 mg de cafeína por gramo de polvo.
Comparativa rápida:
Una taza de café normal suele tener entre 80 y 150 mg de cafeína.
El matcha suele tener menos cafeína por taza que el café, pero más que una taza de té verde tradicional.
Una vez abierto, el té matcha debe conservarse en un envase hermético, bien cerrado y preferiblemente opaco, para evitar el contacto con el aire, la luz y la humedad, que degradan rápidamente su color, sabor y propiedades. Lo más recomendable es guardarlo en la nevera, en una zona con poca humedad. No debe congelarse ni dejarse a temperatura ambiente durante largos periodos. Es importante utilizar siempre cucharas secas y cerrarlo inmediatamente después de cada uso para evitar la condensación. En condiciones adecuadas, el matcha mantiene su calidad óptima durante unas tres o cuatro semanas tras abrirlo, aunque puede consumirse hasta dos meses si se ha conservado correctamente.
El té matcha sabe amargo principalmente por cómo se prepara, la calidad del polvo o el agua usada. Las causas más comunes son:
- Agua demasiado caliente: si supera los 80 °C, extrae compuestos amargos. Lo ideal es 70–75 °C.
- Demasiado matcha: usar más de 1–2 g por taza intensifica el amargor.
- Matcha de baja calidad: el matcha culinario o envejecido es más amargo que el grado ceremonial.
- Matcha oxidado: si está mal conservado o lleva tiempo abierto, pierde dulzor y se vuelve amargo.
- Mal batido: grumos mal integrados concentran el sabor amargo.
- Agua dura o con mucho cloro: altera el sabor.
Cómo evitarlo: usa agua a 70–75 °C, 1 g de matcha, bátelo bien, utiliza agua filtrada y consérvalo correctamente en frío y hermético.
Sí, puedes tomar matcha en ayunas, aunque depende de cómo reaccione tu cuerpo. En muchas personas aporta energía suave y ayuda a la concentración sin provocar el pico típico del café, y tomado solo con agua no rompe el ayuno calórico. Sin embargo, en estómagos sensibles puede causar acidez, náuseas o malestar debido a la cafeína y los taninos, sobre todo si está muy concentrado o preparado con agua demasiado caliente. Para evitarlo, se recomienda usar una cantidad moderada, alrededor de un gramo, preparar el matcha con agua a unos 70–75 °C y evitar hacerlo muy cargado. Si aun así notas molestias, es mejor tomarlo después de comer algo ligero o acompañado de una bebida vegetal.
La diferencia entre el té matcha y el té verde normal está en cómo se cultivan, se preparan y cómo actúan en el cuerpo.
El matcha se elabora con hojas de té verde cultivadas a la sombra y molidas en polvo fino. Al beberlo, ingieres la hoja entera, no solo la infusión. En el té verde normal, las hojas se infusionan y luego se desechan.
En cuanto a nutrientes, el matcha aporta más antioxidantes, clorofila y L-teanina, por lo que su efecto es más potente y sostenido. El té verde normal tiene menos concentración de estos compuestos.
Respecto a la cafeína, el matcha suele tener más que un té verde convencional, pero su efecto es más suave y duradero gracias a la L-teanina. El té verde normal es más ligero y estimulante a corto plazo.
En sabor, el matcha es más intenso, vegetal y ligeramente amargo si se prepara mal, mientras que el té verde normal es más suave y refrescante.
En resumen: el matcha es más concentrado, nutritivo y estimulante; el té verde normal es más ligero y fácil de tomar a diario.
Sí, el té matcha caduca.
El matcha tiene fecha de caducidad y también una vida útil más corta una vez abierto porque es muy sensible al aire, la luz y la humedad.
Antes de abrirlo, suele durar 6 a 12 meses si está bien sellado.
Una vez abierto, mantiene su calidad óptima durante 3–4 semanas y puede consumirse hasta 2 meses si se conserva correctamente en un envase hermético, opaco y en la nevera.
Aunque no esté “en mal estado” de forma peligrosa después, cuando caduca o se oxida pierde color verde intenso, aroma y sabor, volviéndose más amargo y apagado.
Si huele débil, sabe muy amargo o ha perdido el color verde vivo, es señal de que ya no está en buen momento.
No, no son imprescindibles, pero sí ayudan a que el matcha quede mejor.
Tradicionalmente se usa un chasen (batidor de bambú) para disolver bien el polvo y crear espuma, un chawan (cuenco) y una cucharilla medidora. Con estas herramientas se consigue una textura más fina y un sabor más equilibrado.
Si no las tienes, puedes prepararlo igualmente usando un vaso y una cucharilla, un batidor de leche o un tarro con tapa para agitarlo. Lo importante es evitar grumos y no usar agua demasiado caliente.
En resumen, las herramientas mejoran el resultado, pero no son obligatorias para disfrutar del té matcha.
Un buen té matcha se reconoce por el color, el aroma, el sabor y el origen.
Debe tener un color verde intenso y brillante. Si es amarillento u oliva, suele ser viejo o de baja calidad.
El aroma tiene que ser fresco y vegetal, nunca apagado ni a heno.
En sabor, un buen matcha es suave, ligeramente dulce y umami; si es muy amargo o áspero, no es de buena calidad o está oxidado.
La textura del polvo debe ser muy fina, casi como talco, sin grumos visibles.
Fíjate también en el origen: los mejores suelen ser japoneses (Uji, Nishio, Kagoshima) y etiquetados como grado ceremonial.












